22 de noviembre, Día de Santa Cecilia, patrona de la música. 40 ANIVERSARIO DE LAS MUJERES EN LA MÚSICA SAJEÑA


Hoy parece casi ridículo hablar de las diferencias entre hombres y mujeres, puesto que esos roles sociales se han diluido dando paso a la igualdad casi absoluta. Esto ocurre solamente en occidente y en las generaciones más actuales, donde es indiferente el sexo de la persona con tal de que actué consecuentemente tanto personal como profesionalmente. Esto no siempre fue así y este año celebramos el 40 aniversario de un cambio en la mentalidad de los sajeños, que dieron el gran paso de aceptar a las mujeres como iguales en la banda. Hasta ese momento llegar a este momento, las mujeres habían ejercido papeles como el de abanderada, recordando sobre todo a Rosario Vidal.

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Rosario Vidal de abanderada de la Unión Musical

En la festividad de Santa Cecilia del año 1975 fue cuando se dio el cambio y comenzaron a integrarse las mujeres. La primera mujer música de Sax fue
Pepita Herrero Verdú, tocando el saxofón alto. A pesar de este gran paso, sí que apreciaban que la mujer no cumplía igual que el hombre, ya que tenía otras obligaciones familiares y sociales que le impedían acudir a los ensayos y actuaciones. Tanto es así que en el año 1999 llegó a plantearse que se reconociera a las músicas sus 25 años de servicio con antelación «ya que es raro que una mujer pueda cumplirlos».

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Pepita Herrero Verdú recibiendo el diploma de música. Santa Cecilia del año 1975

La entrada de la mujer en la banda tuvo unas repercusiones claras en muchos aspectos de la banda. Por ejemplo, se dijo que las mujeres no debían vestir el mismo uniforme que los hombres. En 1977 se creaba el uniforme azul marino, el anterior al que llevamos ahora, estableciéndose en el artículo XIII del reglamento que “la uniformidad y marcialidad de nuestra banda deben ser exigidas por cada uno de sus componentes. Para ello se recuerda que nuestro uniforme se complementa con camisa blanca, corbata negra, zapatos y calcetines de color negro”. Esto era lo normal hasta el momento, pero ahora se decide crear un uniforme femenino, ya que el número de mujeres iba aumentando en la banda. Eso sí, no era igual un uniforme masculino que uno femenino, sino que al segundo se le dio un toque más infantil, aunque también militar. Era del mismo color que el traje masculino, pero el de la mujer sustituía la gorra de plato por una de barca y los pantalones por una falda plisada, que se cambiaría por una lisa en 1988. Las modificaciones de este uniforme seguirían con la desaparición del gorro a la vez que la gorra masculina en el año 1981, hasta que en el año 1999 el uniforme femenino se equipara al masculino, para poco tiempo después diseñarse el uniforme actual de la banda.

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Las mujeres en la música sajeña

La incorporación de la mujer trajo consigo también la modificación del salón de ensayos, al necesitarse un aseo independiente para ellas, tanto en el tiempo de ensayos como de escuela, que comenzaba a llenarse de alumnos con las modificaciones que trajo el Maestro Villar, cosa que también se tuvo ya en cuenta en el nuevo local que se comenzó a gestionar en el año 1980.
Las mujeres fueron aumentando en número y en importancia en la banda. Tanto es así que en el año 1982 ya las propias músicas, junto con las aficionadas y novias o mujeres de los músicos, emprendieron una colecta para ayudar a la banda y al nuevo local, el día de Navidad, por toda la población acompañando a los músicos mientras tocaban. Tal fue el éxito que esta iniciativa se repitió durante varios años.
1991 marca un antes y un después tanto para la banda como para las propias mujeres músicas. Comenzaba la época de oro de la estancia del maestro Trinidad en Sax, con la participación en importantes certámenes que hicieron que el ánimo y el nivel de la banda aumentaran. En este momento, las mismas mujeres que en la Navidad del año 1982 se juntaron para formar una asociación dentro de la propia banda, las Cecilianas. Estas mujeres, con casi 25 años de trayectoria, han hecho crecer a la banda, con nuevo instrumental, calefacción, equipos informáticos, chaquetones y, sobre todo, el suministro que preparan a los músicos cada vez que tocamos fuera.
Llegamos casi a la actualidad, cuando la igualdad es total en todos los aspectos de la banda, tanto que ya han existido dos mujeres que han ocupado la presidencia de la banda, Eva Payá y Herminia Ganga. A esto cabe sumar los logros académicos de muchas de nuestras mujeres, como el caso de Manoli Aracil, la primera mujer música profesional de nuestra banda, hasta llegar a Isabel Bernabé, que cumple este año 25 años de música, o María Martínez, la última música profesional.

Artículo publicado en la revista de Santa Cecilia 2015 de la Sociedad Unión Musical y Artística de Sax

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