ENTREVISTA A JOSÉ MIGUEL VILLAR DURBÁN, HIJO DE MIGUEL VILLAR


Miguel Villar

Miguel Villar

Miguel Villar llegó a Sax por primera vez en el año 1965, pero estuvo dirigiendo la Sociedad Unión Musical y Artística de Sax desde 1966 a 1978. Efectuó una gran revolución: nuevo instrumental, la integración de la mujer, nuevos actos en nuestras fiestas y, sobre todo, la creación de un folklore musical para Sax.
Con él vino su familia. En 2009 contactamos con José Miguel, su hijo, y , como homenaje póstumo, aquí publicamos la entrevista que le efectuamos con motivo de la exposición “Miguel Villar: el creador del folklore sajeño” de la Sociedad Unión musical y Artística de Sax.

TODAS LAS FOTOGRAFÍAS PERTENECEN A LA COLECCIÓN DE JOSÉ MIGUEL VILLAR DURBÁN.

Pregunta: En primer lugar nos gustaría que nos dijera la fecha de nacimiento de su padre, si puede ser, el nombre de sus hermanos, la fecha del matrimonio con su madre y las fechas de nacimiento suya y de sus hermanos.

Respuesta: Mi padre nació en Puerto de Sagunto el 10 de abril de 1913 y contrajo matrimonio con mi madre Josefina Durbán, aragonesa de Libros (Teruel), la menor de 5 hermanos, el día de San Miguel (29 de setiembre) de 1940. Mis hermanas nacieron, también en Libros, Ana la mayor, nació el 11 de diciembre de 1945 y Fina el 1 de Junio del 44….yo llegué bastantes años más tarde, concretamente en 1960, el 20 de setiembre. Nací en Xeraco, ya que mi padre estaba de Director de la Banda de esta pueblo situado en el litoral a 7 kilómetros de Gandia.

P: ¿Ya había nacido cuando vino su padre a Sax?
R:
Si, yo llegué a Sax con 6 años, por lo que la pubertad y la adolescencia prácticamente la pasé aquí.

P: En caso afirmativo, su padre vivió varios años en la calle Colón número 9, ¿vivió allí durante toda la dirección de la banda?
R:
Si, fue la casa familiar hasta que se jubiló y se desplazó a vivir a Gandia en el año 1978.

Miguel Villar, su mujer y sus dos hijas

Miguel Villar, su mujer y sus dos hijas

P: ¿Cómo fue la vida en Sax?
R:
Para ser sincero, he de decir que algo complicada al principio. Con seis años, venir a vivir a un pueblo tan distinto a Gandia, con bastante más “fresquico”, pero a esa edad, sin problemas y con la protección de tus padres y hermanas (bastante mimado), fue muy edificante, y evidentemente es una etapa que no se puede ni se debe olvidar. Todavía hay amigos y conocidos en Gandia que consideran a Sax mi pueblo, y creen que yo nací allí. Yo tampoco hago nada para desmentirlo, ya que creo que tengo algo de “Alma Sajeña”.

P: ¿Qué amigos tenía?
R:
Generalmente los amigos de la calle Colón, que no voy a citar porque no quiero olvidarme de nadie. jugábamos al fútbol, a las chapas, a la lima, a veces nos peleábamos con los de la peña, el vilaje o las “casicas nuevas”…era lo que se estilaba, sin play station, ni messengers…Después conforme fui creciendo fui saliendo con otros amigos, e incluso todavía conservo el contacto con Manolo “el nieto de Sixto el de los Billares”, Paco el “Tetas”, Eduardo, Maqueca, Puche, Miguel, Chencho, etc…ya digo, no quiero olvidarme de nadie y lo siento, pero vamos de esa pandilla…hasta hace bien poco todos los días 1 de febrero comía en casa de Placido Bailén con toda su familia, pero desgraciadamente por cuestiones laborales, en estos últimos años no he podido cumplir con este agradable compromiso, pero espero solucionarlo en la mejor medida. 

P: Alguna anécdota.
R:
Podría contar muchas, pero una es muy curiosa. Yo tomé la comunión con la cara hecha un mapa, y mis hermanas tuvieron que utilizar “potingues” de esos que se ponían las mujeres para corregir los arañazos y golpes. Todo porque la tarde anterior quise sacar a la calle uno de los regalos, “un balón de reglamento”, y claro, tan nuevo y tan brillante a alguien de alguna calle más arriba le gustó, y para defender mi posesión, tuve que batirme como pude, salí perdiendo, pero el balón durmió en mi casa…
Son muchas las anécdotas que me han pasado. Otra fue cuando salí de Cristiano, mi guía era Guillermo. Pues bueno, recuerdo que necesitaba ir al baño…yo sabía que la entrada era tan larga y sólo tenía 7 años…le dije a Guillermo que me acompañara al Bar del Mota. Apuré tanto que al llegar el problema era la bragueta…que era de botones, no hace falta que os cuente lo que ocurrió…bonito invento la cremallera.

P: ¿Llegó a entrar en la banda de aquí?
R:
Si, entré a tocar el requinto 2º. 

Miguel Villar entregando el requinto a su hijo

Miguel Villar entregando el requinto a su hijo

P: ¿Cuál fue la sensación de que le dirigiera su padre?
R: Era una sensación extraña porque mi padre era muy exigente con todos, y a mi me decía que tenía que dar ejemplo, cosa bastante difícil, porque yo no era ningún “virtuoso” del instrumento, pero fue un lujo que no supe aprovechar, y del que me arrepiento.

P: ¿Sigue tocando?
R:
No, tengo un clarinete en casa…pero me duele el labio cuando intento hacerlo sonar…he de practicar más, cuestión de tiempo.

P: ¿Qué significó para usted tener a Miguel Villar como padre, siendo este uno de los músicos más importantes de su época?
R:
Yo no sabía lo que significaba el Maestro Villar para la gente hasta bien crecido. De pequeño veía gente que llegaba a casa, músicos de Sax, amigos, músicos de fuera, autoridades…hasta Los Canarios vinieron a saludarlo una vez, cuando tocaron en Elda. Pero a lo largo de todos estos años sí que me he dado cuenta de la magnitud del personaje, por eso sigo siendo un fiel admirador de su obra, como no podía ser de otra manera, e intento atender lo mejor que puedo a gente que se dirige a mi (por el apellido que tengo) con muestras de agradecimiento hacia mi padre,  y eso te enorgullece y te gustaría que él lo supiese porque el mérito, evidentemente, es única y exclusivamente suyo… aparte de músico, fue un gran tipo y un gran padre. 

P: ¿Su padre le contó alguna anécdota de su infancia?, ¿cuál?
R:
Bueno, me contó muchas, desde ir de Puerto de Sagunto a Valencia en bicicleta, casi todos los días (35 KMs) a dar clase al Conservatorio de Música, a cuando la metralla le destrozó parte de las piernas. Me contaba que en pleno bombardeo de la zona donde estaba la casa de mi abuela, se puso a rezar (y mi padre rezaba normalmente poco), para que pasara el bombardeo y no le destrozaran el piano, ya que era su más preciada colección. Yo todavía conservo un lienzo del busto de Wagner, agujereado por la metralla.

P: En la banda de Sax produjo una gran revolución que viniera su padre, ¿cómo se sentía él? ¿Recuerda su primera impresión?
R:
A él le gustaban los retos, por eso se aventuró a venir a Sax, aventura en la que embarcó a su mujer y a sus tres hijos. En principio le costó, pero fueron muchos los apoyos que consiguió. Se compraron instrumentos, se amplió la escuela de educandos, se recuperaron músicos, etc. Además se hizo muy amigo, amigo de verdad, del entonces Alcalde de Sax, Joaquín Barceló Verdú, incluso estuvieron un tiempo sin hablarse, pero yo se que se tenían una admiración mutua extraordinaria. Mi padre fue feliz en este pueblo, que era el suyo, además la Banda le dio muchas satisfacciones, también algún disgusto, pero al final el balance fue muy positivo. 

P: ¿Y cuál fue su última impresión antes de dejar la banda?
R:
Recuerdo su homenaje de despedida en la Ciudad Deportiva, su último concierto como titular de la Banda, su banda, y sí, esa noche se vivieron muchas sensaciones, pero el apego que el le tenía a este pueblo quedó demostrado en que después de su jubilación no faltó ningún año a las fiestas de San Blas hasta que la salud le impidió venir, meses antes de su fallecimiento. Porque no tenía coche, si no hubiera venido casi todas las semanas. Sax estaba en el corazón de mi padre…está escrito en su obra.

P: Impresiones cuando fue mejorando la banda
R:
Él vio que había base y cantera, que todo el pueblo estaba con la banda, y así es fácil avanzar, aunque costoso, porque en la música, como tú sabrás que eres músico,  nunca se aprende bastante, siempre se puede interpretar mejor, siempre se puede mejorar, y en eso él era un perfeccionista, de ahí los resultados. Hizo una gran banda, por cierto hoy seguís teniendo una gran banda, yo lo se, y lo que es muy importante para mí, en Gandia también lo saben y así me lo han hecho saber, después del concierto de este verano pasado.

P: ¿Por qué donó su legado?
R:
Era su intención y cuando falleció yo hablé con mis hermanas y creímos que era lo mejor. Sax siempre ha valorado la obra de mi padre, y si algún pueblo merece tenerla es Sax y también por los sajeños, creo que es lo justo. 

P: ¿Qué sintió la familia ante esta decisión?
R:
Orgullo de que el legado está bien custodiado y que Sax hará el uso oportuno para que la obra no se pierda y pueda ser interpretada en cualquier momento por quien lo solicite de la debida forma.

P: Dicen que la composición para Sax más significativa para él fue “el picayo”, ¿es así?
R:
Fue muy significativa y una de las primeras, como fue Segisa o todas las que le dedicó a las comparsas de Moros y Cristianos. Mi padre tenía esa sensibilidad especial de ser de “todas las comparsas a la vez”. 

P: ¿Qué pensó cuando le ofrecieron la composición del himno de los garibaldinos, que es la primera que hizo para sax?
R:
Dijo que sí inmediatamente. Para él hacer una composición para un colectivo de personas, en esta caso Comparsa, y que su obra sea referencia para ellos de fiesta, de unión de amistad, de felicidad, es lo que le llenaba como autor. Él disfrutaba cuando se música era apreciada y en Sax eso le ocurría a menudo. 

P: ¿Anteriormente en qué banda estuvo?
R:
Estuvo en muchas, quizá me deje alguna: Navajas, Carcagente, Llaurí, Xeresa, Xeraco… 

P: Algo sobre su estancia en el ejército, su arresto.
R:
Aquí ocurrió algo curioso. El Maestro Villar, en la guerra civil, tenía la graduación de Capitán Músico Mayor del Ejército de la República (le tocó en ese bando), y en un momento de pasión organizaron un baile. Los músicos tocaban y la tropa bailaba con las chicas lugareñas…pues bueno, cayeron en manos del enemigo, fueron arrestados y los oficiales condenados a muerte (fusilados), suerte que el Generalísimo celebró algo y ordenó una amnistía a los condenados a muerte, fue una suerte.

Miguel Villar en el ejército. Capitán Músico Mayor del Ejército de la República

Miguel Villar en el ejército. Capitán Músico Mayor del Ejército de la República

P: Su deseo fue crear un folklore para Sax, con el que se sintiera identificado el pueblo y con el que se identificara el estilo del pueblo. Nosotros creemos que lo consiguió, ¿él sintió que lo consiguió?
R:
Qué duda cabe que Sax es peculiar por sí mismo, por ejemplo las fiestas de Moros y Cristianos son diferentes, desde el popular “saltico” a la forma de entenderla. Hoy en día, en la zona donde yo vivo se ha puesto de moda celebrar los Moros y Cristianos al estilo de Alcoy, pero es totalmente distinto, me quedo con las vuestras. Además Sax cuenta con una serie de música festera propia que nadie tiene, salvando las distancias, es un pueblo con costumbres únicas. Mi padre puso su granito de arena para que Sax contara con música y estilo propios y ahí está, se sigue tocando.

P: Al examinar la documentación salen muchas listas que hizo de sus composiciones. Hay veces que pone unas y quita otras. ¿No sabía lo que llegó a componer? Hizo alrededor de 400 obras, en algunos sitios pone 416.
R:
Es difícil porque incluso tiene incompletas. Recuerdo que los últimos días de su vida estaba todavía acabando un guión en do de una partitura y me dijo que le ayudara, porque ya no podía escribir, estaba muy débil. Hice lo que pude, pero quedó incompleta como algunas otras. Además, en Sax tenéis todo el legado que dejó, incluso algunas obras acabadas y sin nombre, y algunas otras todavía sin que nadie las haya interpretado, pero hay tiempo para ello. El legado ha quedado ahí, y se que Sax lo cuida con mucho cariño.

P: Para las comparsas de Sax hizo muchos pasodobles, ¿los cobraba o los donaba?
R:
Pues realmente no lo tengo muy claro. Algunos los cobraba, pero también hacía muchos por iniciativa propia. Lo que sí tengo claro es que el que no tiene un pasodoble de Miguel Villar, es porque no se lo pidió, porque creo que nunca dijo no a nada, su respuesta era el sí. Era un hombre emprendedor con el arte. Es evidente que algunos autores con muchas menos obras escritas se han hecho ricos. Él se enriqueció de otra manera y fue feliz con su música.

P: Algunas de las obras las publicó como publicaciones villar, ¿por qué no quería que fueran de otras editoriales?
R:
No, lo que ocurre es que tenía un tampón con un piano de cola en el que ponía “registro Miguel Villar”. Era una manera de llevar su propio control, ya que no había ni ordenadores ni fotocopiadoras. Toda la obra ha sido manuscrita, partitura tras partitura, pero desgraciadamente tiene muy poca obra editada, aunque sí difundida por casi todas las bandas de la Comunidad Valenciana y algunas del resto de España, donde hay músicos valencianos. 

P: Además de los pasodobles, hizo para Sax dos obras: la “misa del tres de febrero” y “Artal de Alagón”. Son obras impresionantes con las que se identifica todo el pueblo, ¿qué sintió al componerlas?
R:
He dicho antes que mi padre rezaba poco. Tampoco era de ir a misa, aunque tenía una cierta sensibilidad para la música sacra. Le encantaba Brahms, Bach, Beethoven. Me gustaría que alguna vez Canal 9 o La Dos, o cualquier televisión trasmitiera la Misa de San Blas del día tres. A la gente se le pondría la carne de gallina. Son obras muy simbólicas, quizá las más profundas en su mejor momento de inspiración, y  a él Sax y su historia le inspiraba mucho. Ahí está el ejemplo.

P: ¿Qué amistad tenía con Juan Nepuceno Chico Amat, “el mari”?, ¿Cómo se conocieron?
R:
Yo tengo muy buenos recuerdo de “el Marí” y de la Sra. María. A mí me llamaba “gamberrito de Jaraco”, y es que los jóvenes del pueblo donde nací tenían fama de gamberros, pero no es así. Mi padre lo conoció porque  trabajaba con la Turba, y en Jaraco la había muy buena. Les unía una amistad sincera. Uno con las letras y el otro con la música hacían diabluras, pero joder ¡qué orgullosos eran los dos. Cuando discutían ninguno daba el brazo a torcer, pero se querían mucho.

P: ¿Qué relación tenía con la familia Barceló?
R:
Muy estrecha. Desde que llegamos a Sax nos brindaron todo el apoyo y el cariño. Yo me acuerdo mucho del chalet que tenía junto a Segisa. Mi padre y Joaquín trabaron una gran amistad, amaban la música festera y creo que fue una suerte para mi padre que en Sax  el Alcalde fuera una persona como Joaquín Barceló Verdú. 

P: ¿Fue por la relación que tenía con Joaquín Barceló y con “el mari” por lo que entró a dirigir la banda?
R:
Pues no lo recuerdo bien, pero creo que si. Aunque como te he dicho antes, embarcarse en una aventura de este tipo era arriesgado. Nosotros desconocíamos dónde se encontraba Sax, antes las distancias no eran cortas. Creo que hicieron un buen trabajo para convencerle y contratar sus servicios. Creo que todo salió bien y nadie se arrepintió de su compromiso.

Miguel Villar y Joaquín Barceló.

Miguel Villar y Joaquín Barceló.

P: Para Sax efectúo la primera grabación en la que se podía escuchar la banda del Maestro Villar, ¿qué supuso para él?
R:
Creo que lo que para toda la banda, porque meterse en un estudio de grabación causa respeto, y aunque la Banda había sido grabada en multitud de ocasiones, creo recordar que Fructuoso y algunos más utilizaban los medios a su alcance para grabar todos los conciertos. Pero en cuanto al Disco, pues imagínate, un paso muy adelante y de claro reconocimiento para una de las mejores bandas de la Región Valenciana, de eso estoy seguro. 

P: ¿Había efectuado otra grabación anteriormente?
R:
No. Como ya te digo eran grabaciones de andar por casa y no se paraba si había algún fallo, ya que eran en concierto. No es lo mismo que grabar en estudio.

P: ¿Y posteriormente?
R:
No, creo que esa fue la única, aunque los últimos años de su vida iba con la grabadora a todos los conciertos a los que asistía, y no sólo grababa, sino a viva voz anunciaba la pieza que se iba a interpretar. Algo curioso, pero ese era el Maestro Villar.

P: Toda la reforma que llevó a cabo en la banda, ¿la hizo en otro sitio, o solamente en Sax?
R:
Después de Sax recuperó algunas bandas como la de Llaurí, Albaida, y sobre todo Rótova, donde sigue siendo Director Honorífico, e incluso la Escuela de Música lleva su nombre: “Escola de Música Mestre Villar”, a la que asisten más de 300 educandos en un pueblo que tiene algo más de 1000 habitantes.

P: Después de Sax dice que se jubila, pero luego va a algunas bandas ¿Cuáles?
R:
A estas que te he dicho Llaurí, Albaida y Rótova.

P: ¿Qué supuso para él y para la familia el homenaje que se le hizo en Sax?
R:
Fue algo esperado porque era el día de su jubilación, pero nunca pudimos imaginar que la población de Sax lo quisiera tanto, cariño que han demostrado siempre con él y con el resto de la familia. Ese día en el Polideportivo fue un día muy emocionante, inolvidable.

P: ¿Cuál fue la última composición para Sax que hizo?
R:
No lo recuerdo

P: ¿Qué supuso que le hicieran en Sax una plaza? La van a cambiar y a ampliar.
R:
Él ya no pudo disfrutar de esta dedicatoria, aunque murió sabiendo de este reconocimiento. Sabía que su banda estaría en día de su funeral, y así fue. Murió enamorado de Sax y de sus gentes, eso nos lo hizo saber y creo que dio todo lo mejor que pudo. Siempre estuvo agradecido a esas muestras de cariño y respeto. Por lo que me dices de la ampliación, me lo comentó la Alcaldesa actual, Ana Barceló, que iban ampliar esa plaza que se inauguró cuando la Alcaldesa era María de los Frutos y mi padre ya no pudo viajar a la inauguración. Creo que quedará una plaza esplendida, espero que signifique para los sajeños la plaza de su “maestro” lo que para nosotros, su familia, significa Sax y los sajeños.

Miguel Villar y José Miguel

Miguel Villar y José Miguel

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